De quedarse chimuelo o afrontar el miedo irracional de ir al dentista. Mi amiga bella me está cambiando las amalgamas por resinas y haciendo todo el prequirurgico para quitarme tercer molar de ambos lados. Entonces te encuentras como adulto contemporáneo, a tus 33 pinches años recordando el miedo que te provocaba ir al temido consultorio dental donde te hicieron muuuchos procedimientos por tu imperfecta dentadura.
Recuerdas claramente que todas las veces que te amenazaron tus padres que de no ir te ibas a quedar chimuelo y todos conocemos gente chimuela, por alguna razón reaccionamos mal ante lo antiestético que es la falta de dientes. Así que a regañadientas te diriges al consultorio dental donde los procedimientos que seguramente ni duelen tanto te sacaban lágrimas y causaban una angustia que no se compara con nada más.
Pero ¿Ya somos adultos? ¿Cierto? Esos temores deberían quedar en el pasado de la mente infantil que no entiende claramente los procesos por los cuales deben pasar los dientes para que de nuevo tengan cualidades estéticas socialmente aceptables y atractivas, sin embargo. ¿Realmente ya quedaron en el pasado, lo hemos superado?
En el caso muy especifico de mi persona, definitivamente no ha pasado ese daño infantil psicológico y me encuentro una y otra vez aplazando los procedimientos dentales. Pero este año ya no pude darle la vuelta y supongo que serán meses de tortura y pesadillas.
Aunque realmente no me ha dolido tanto el cambio de amalgamas por resinas, ni la colocación de nuevas resinas, no puedo cantar victoria aún puesto que voy a necesitar cirugía maxilofacial para remover tercer molar de ambos lados y corrección de encia, después aplicaran algo de ortodoncia y finalmente pasaré por blanqueamiento e implante o corona de colmillo según el daño. Aunque deje de lado la corrección de un diente estrellado y alguna otra madre más derivada por ignorar mi boca durante el último año de vida.
Con esto no quiero decir que no me lave los dientes, de hecho lo hago obsesivamente con la finalidad de mantener alejadas las manos de cualquier dentista de mi cavidad bucal y desconfió seriamente de la gente que declara ir gustosa a sus revisiones dentales.
Parte de irle perdiendo el miedo al dentista recae en que no quiero ser chimuela a mi edad, porque según veo muchos de mis contemporáneos ya tienen pedos muy severos en la boca y en cualquier momento pierden o han perdido piezas por las cosas mas tontas del mundo, como comer una galleta o un vegetal crudo.
Así que mi muy hermosa y amable amiga Ale, de las pocas amigas en la vida real que tengo me está haciendo el gran favor de meter sus manitas santas a mi boca para corregir todo lo necesario y dejar de tener "dientes de pobre", para seguir luciendo bonita y joven.
Y pues sí manos, los dientes de pobre te hacen lucir de mayor edad a la que tienes a parte de que causan desconfianza, puesto que si no te cuidas una de las cosas que más saltan a la vista, cómo chingados traes la cola.
Me despido con esa ultima reflexion. Besos mis queridos bebesaurios lectores.
TonatzinH
Tu texto me ha llegado... este viernes tengo que ir a revisar que tan jodido estoy :S
ResponderEliminarOjala no mucho.
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